viernes, 2 de abril de 2010

Humor Laboral - ¿Cómo Nace la Cultura Empresaria?


1. Introducir veinte monos en una habitación cerrada.

2. Colgar una banana del techo y colocar una escalera para poder alcanzarla, asegurándose de que no exista ningún otro modo de alcanzar la banana que no sea subiendo por la escalera.

3. Instalar un sistema que haga caer una lluvia de agua helada en toda la habitación desde el techo cuando uno empiece a subir la escalera.

4. Los monos aprenden rápido que no es posible subir la escalera evitando el sistema de agua helada.

5. Luego, reemplazar a uno de los veinte monos por uno nuevo. Inmediatamente, intentará subir la escalera para alcanzar la banana y sin entender por qué, será castigado a garrotazos por los otros.

6. Reemplazar ahora uno de los viejos monos por otro nuevo. Entonces será castigado a garrotazos también, y el mono introducido justo antes que éste será el que más fuerte le pegue.

7. Continuar el proceso hasta cambiar a los veinte monos originales y que queden únicamente monos nuevos.

8. Ahora ninguno intentará subir la escalera, y más aún, si por cualquier razón a alguno se le ocurre pensarlo, éste será masacrado por el resto de los monos. Y lo peor es que ninguno de los monos tendrá la menor idea del por qué de la cosa.

Es así como nace el funcionamiento y la cultura de la empresa.

¿El creativo nace o se hace?


La respuesta, según las últimas tendencias en management, es que la creatividad es una habilidad que se entrena y se va desarrollando, como si fuera un músculo, con el ejercitar diario.

Luego habría que determinar a qué llamamos algo creativo, porque señalar la innovación y la creatividad habla más del que opina que del que crea. Es decir, que los juicios que emite una persona acerca de un producto o servicio están ligados directamente con el entorno cultural de esa empresa o institución, ya que algo puede ser muy creativo y original para una persona, y poco creativo para otra.

En tercer lugar, hay que analizar qué hacer cuando estamos en pleno proceso de creación, para poder generar una idea o propuesta innovadora. Dado que algo puede ser novedoso y original según quien lo evalúe, lo que sugerimos es desarrollar la escucha sobre lo que podrían opinar aquellos que van a valorar el acto creativo.

Es decir, “ponerse en los zapatos del otro” e imaginar qué nos dirá desde su cultura organizacional acerca de lo que estamos creando. La clave está ahí, en escuchar las necesidades. La idea surge como solución a un problema, y las respuestas están dentro de nosotros.

Pero se pueden generar espacios de actividades en las organizaciones, para fomentar la creatividad y la innovación. Hay propuestas en las que se crean contextos para que los participantes puedan darse cuenta del potencial creativo que tienen, y una vez que lo comprobaron, ya no pueden mirar hacia otro lado.

Sólo hay que escuchar las preguntas. La innovación es una nueva forma de hacer algo. Es la creatividad puesta en el mercado.


¿Cómo crear un contexto que facilite la creatividad?

De la misma forma en que vamos al gimnasio y utilizamos diversos elementos para desarrollar músculos, para crear también sirve generar un contexto apto. Algunas claves para desarrollar la creatividad pueden ser:

– Trate de salir cada tanto del espacio de trabajo habitual. Hay lugares más inspirativos que otros.
– Arme pequeños grupos de trabajo, de no más de cinco personas.
– Disponga un tiempo de trabajo diario, semanal o mensual, destinado exclusivamente a la innovación.
– Comunique los resultados logrados por la innovación dentro de esos grupos, por pequeños que sean (no olvide la famosa retroalimentación del trabajo en equipo).
– Acepte que está dentro de un proceso, y que es probable que no surjan novedades en las primeras reuniones.
– Una sucesión de reuniones creativas forma un proceso creativo.
– Reciclar no es copiar: una idea, reciclada para un contexto que la desconocía, también significa innovación, y muchas veces nos ayuda a atenuar la presión de crear todo el tiempo. Aquí, lo creativo es adaptar y vender una propuesta a quien desconoce que fue creada anteriormente.
– La mirada del otro enriquece. De una idea surgen muchas otras, y esa es la magia del trabajo en equipo y la retroalimentación.
– Incorpore energía para los músculos creativos: aliméntelos con lecturas, observación en conjunto de videos, viajes a otras culturas, inmersiones en páginas de Internet de otras industrias, lectura de encuestas de mercado, etc., para generar esa fuerza creativa que disparará nuevas ideas.
– Sume al equipo a clientes internos o externos. Es muy valioso tenerlos ahí y preguntarles qué necesitan. Sugerimos escuchar, escuchar y escuchar.
– No emita opiniones cuando alguien esboza una idea. Una idea no mata a otra, en realidad ganamos dos ideas. No diga no sólo por el no.
– No reprima lo que piensa, aunque le parezca que no va a ser útil.
– Anote y registre todo. Lo que no nos sirve hoy, nos puede servir mañana.
– No de nada por sentado. Grandes ideas surgieron de poner en primer plano algo muy obvio, que para muchos era invisible.

Algo importante de señalar es que nadie cambia algo que no está dispuesto a cambiar. Por eso hay que enrolar a todo el personal en la necesidad de estar creando e innovando, como una manera de construir esas ventajas competitivas que van a distinguir y beneficiar a toda la compañía.

jueves, 4 de marzo de 2010

Emprendimientos

El lema de las incubadoras: cría proyectos y te saldrán
Empresas


Son cada vez más las universidades del interior que dan apoyo a los emprendedores, entre ellas Córdoba, Mendoza y Santa Fe.

El apoyo de las universidades a los emprendedores, por medio de las incubadoras de negocios, es un fenómeno que se extiende por el país.

En las provincias de Santa Fe, Córdoba y Mendoza, por ejemplo, el apoyo apunta a crear nuevas empresas de base tecnológica.

Juan Pablo Bustos, gerente de la incubadora de la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza, cuenta: “Desde 2005, las empresas más destacadas que hemos incubado son la desarrolladora de software Rent a Soft, Isoterma Cero, la productora de vajilla cerámica Nueva Colbo, y Energe, que fabrica colectores de energía solar para calentar agua de instituciones y viviendas”.

La incubación se traduce en una serie de servicios que la universidad brinda a los nuevos empresarios: tutorías de planes de negocios, oficinas equipadas de uso exclusivo, acceso a red de contactos, promoción de los proyectos y vinculación con fuentes de financiamiento, entre otros.

Además, el organismo guía a los emprendedores en la presentación de sus proyectos a concursos de planes de negocio o de innovación tecnológica, “Hemos conseguido importantes ingresos para financiar a las empresas, a partir de los premios obtenidos”, dice Bustos.

También la Universidad Nacional del Litoral, en la ciudad de Santa Fe, trabaja fuertemente en incubación. En 2002 creó con el municipio de Esperanza la incubadora Idaer, que recibe proyectos de orientación científica. Y desde el mismo año es socio en el “Parque Tecnológico del Litoral Centro”, con el objetivo de crear empresas de tecnología de punta. Un caso es Protech Pharma, que desarrolla productos farmacéuticos con tecnología de ADN.

La universidad propicia la incubación desde cada una de sus sedes. Por ejemplo, la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas lanzó en 2007 un Gabinete de Emprendedores para que los alumnos, docentes, y egresados puedan crear empresas de tecnología y de software. El ingeniero Gastón Martín, coordinador del Gabinete, puntualiza: “Dentro de nuestra nueva carrera de programación de videojuegos también enseñaremos a crear empresas”.

Hay otros casos que confirman que la tendencia crece. “La Universidad Nacional de Rosario –dijo Oscar Peire, decano de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura– ha incubado la potabilizadora de agua Ingeniería de Aguas Rosario y la desarrolladora de software Cidra”.

En Córdoba capital, la Universidad Nacional, la Universidad Tecnológica Nacional y el Municipio llevan adelante desde 1997 la Fundación para la Incubación de Empresas, que abrió semanas atrás una convocatoria para proyectos empresariales innovadores. A los seleccionados se les ofrecerá, entre otros servicios, asesoramiento en comercialización, finanzas, legales, contabilidad, tecnología y gerencia. Y también infraestructura, como salas de reuniones y de capacitación, Internet y telefonía y acceso a redes de información empresarial.

La Universidad Blas Pascal, una privada de la misma ciudad, posee una actividad de incubación no tradicional: allí brindan capacitación en temas comerciales, legales y financieros a emprendimientos que ya se encuentren en marcha.

Marco Lorenzatti, el secretario de Educación Continua de la universidad, explica que dieron apoyo a “a una empresa de soporte informático remoto para estudios contables y jurídicos, a otra de reciclado de caucho y a otra de servicios de limpieza de departamentos y venta de insumos”.

Por su parte, la Universidad Nacional de Villa María (provincia de Córdoba) tiene en marcha desde 2004 el programa “Ventanilla del Emprendedor”. El contador Darío Poncio, a cargo del programa, detalla: “Hemos ayudado con éxito a la consolidación de pequeños emprendimientos. Algunos de estos son: una pastelería, una fábrica de indumentaria deportiva, una fábrica de donas y pan, y una fábrica de pastas con venta al publico”.

Recursos Humanos - Humor

El Perro y el Carnicero
Un carnicero estaba a punto de cerrar su negocio cuando vio entrar a un perro. Trató de espantarlo, pero el perro volvió. Nuevamente intentó espantarlo, pero entonces se dio cuenta de que el animal traía un sobre en el hocico.

Movido por la curiosidad, el carnicero abrió el sobre y en su interior encontró un billete de veinte dólares y una nota que decía:

– ¿Podría mandarme con el perro un kilo de carne molida de res y medio kilo de pata de cerdo?

Asombrado, el carnicero tomó el dinero, colocó la carne molida y la pata de cerdo en una bolsa, y puso la bolsa junto al perro, pero olvidó darle a éste el cambio. El perro empezó a gruñir y a mostrarle los colmillos.

Al darse cuenta de su error, el carnicero puso el cambio dentro de la bolsa. El perro se calmó, tomó la bolsa en el hocico y salió del establecimiento.

El carnicero, impresionado, decidió seguir al can y cerró a toda prisa su negocio. El animal bajó por la calle hasta el primer semáforo, donde se sentó en la acera y aguardó con la bolsa en el hocico a que la luz se pusiera en verde para cruzar.

Atravesó la calle y caminó hasta una parada de autobús. El carnicero le seguía de cerca.

En la parada, el perro vio llegar un autobús, se fijó que no era el correcto y siguió esperando hasta que llegó el autobús correcto.

Subió al autobús, seguido por el carnicero. El carnicero, boquiabierto, observó que el can, sentado muy correctamente en un asiento, miraba por la ventana con atención, reconociendo el lugar donde debía bajarse del autobús.

De repente, el can se incorporó en el asiento y, erguido sobre las patas traseras, tocó el timbre para bajarse, siempre con la bolsa en el hocico. Perro y carnicero bajaron del autobús.

Caminaron por la calle hasta que el perro se detuvo en una casa, donde puso las compras junto a la puerta y, retirándose un poco, se lanzó contra ésta, golpeándola fuerte. Repitió la acción varias veces, pero nadie atendió al llamado del perro.

En el colmo del asombro, el carnicero vio al perro tomar la bolsa con el hocico, rodear la casa, saltar una cerca y dirigirse a una ventana.

Tocó con las patas el vidrio de las ventanas del baño varias veces sin soltar la bolsa; y regresó a la puerta de la casa.

En ese momento, un hombre abrió la puerta y ¡comenzó a golpear al perro! El carnicero corrió hasta el hombre para impedirlo, diciéndole:

– Por Dios, amigo, ¿qué está haciendo? ¡Su perro es un genio, es único!

El hombre, evidentemente molesto, respondió:

– ¡Qué genio ni nada! ¡Esta es la segunda vez en esta semana que al muy estúpido se le olvidan las llaves, y yo en el baño!

MORALEJA:
Por más que te esfuerces y cumplas más allá de tu deber en el trabajo, a los ojos de tu jefe siempre estarás por debajo de lo que él espera de ti.

Oratoria para Empresarios

El poder de la expresividad


Cuando hablás, lo hacés de una manera que has aprendido a lo largo de tu vida. Y a veces sentís que esa manera de hablar te resulta insuficiente.

Muchos de nosotros estamos interesados en seducir, persuadir, convencer, crear clima, ser efectivos en lo que decimos, crear nuevos mundos, etc. Y muchas veces no sabemos cómo hacerlo.

Cuando escuchás a una persona hablando en público de manera convincente, solés decir: “¡Que bien que habla este tipo, ¿podré yo hacer lo mismo?”. La contestación es ¡Sí! UN SI ROTUNDO.

Todas las personas estamos en condiciones de poder hablar en público en forma convincente.
Lo central es poder utilizar nuestros recursos e incorporar algunos más, para darle brillo a nuestro relato. Y aquí aparece una palabra fundamental:

La EXPRESIVIDAD

El diccionario nos dice acerca de la persona expresiva: que manifiesta con viveza lo que siente o piensa. Y esto, para la oratoria, es de vital importancia.

La forma en la que decimos las cosas marca una diferencia fundamental a la hora de comunicarnos. Y lo mejor de todo es que se encuentra a nuestro alcance. Sólo tenemos que empezar a observarnos para darnos cuenta del enorme caudal de expresividad que poseemos.

Las personas que tienen un discurso expresivo hacen uso de sus RECURSOS: voz, modulación, inflexión, movimiento de manos, de brazos, de cuerpo, exteriorizar emociones, alegría, espontaneidad, más emoción, agudeza, reflexión, dulzura, sorpresa, tranquilidad, creación de contexto y miles más.

Nuestro horizonte: encontrar NUESTRA expresividad.

Existe en nosotros, de eso estoy seguro, y vamos a hacer acciones para averiguar cómo es, hacia dónde apunta, cómo hago para descubrirla, cómo la saco, cómo la lustro, cómo tomo conciencia de ella.

EL PODER DE LA EXPRESIVIDAD: hacia allá vamos…

La expresividad va a depender casi exclusivamente de nuestros recursos, innatos o aprendidos. En ellos descansan nuestras posibilidades para que el mensaje que queramos transmitir sea efectivo.
Y en este punto debemos considerar qué es lo que queremos lograr con nuestro discurso. Llamaremos discurso a toda emisión que se realice desde nuestros dominios: Cuerpo, Lenguaje, Emoción y Algo más, hacia un público.

¿Qué quiero que pase? ¿Mostrar, convencer, seducir, que compren lo que ofrezco?

Cuando usamos nuestros recursos, el universo se pone contento.
Por un lado porque ponemos en práctica un regalo, un don que nos fue otorgado. Por otro lado porque su uso es para llegar a otro ser humano como ninguna otra persona puede hacerlo desde ESE RECURSO.

Y esto es así pues nuestros recursos SON EXCLUSIVOS. Nadie más los tiene. Operar desde nuestros recursos nos lleva a un espacio a donde nos podemos mover con comodidad.
La misma comodidad que hará que nuestro discurso sea fluido. Que no estemos preocupados por cómo nos está saliendo.

Hacé una lista de las personas que a tu criterio son buenos oradores. Al lado de cada nombre colocá la causa por la cual creés que lo es. Luego colocá todas las causas una al lado de la otra.
Vas a ver que comienzan a salir cosas repetidas, y que en esa lista está gran parte de los recursos que se utilizan para hablar bien en público.

Al sólo efecto demostrativo, voy a mostrarte una lista de algunos recursos. La lista es muy larga, de tal manera que voy a incluir algunos de los más importantes.

-Confianza, Buena presencia, Buena dicción, Buen vocabulario, Mirar a los ojos, Deseos de hablar, Ganas de decir lo que se siente, Moverse bien en el espacio, Hacer relaciones, Ganas de ponerse en acción, Comunicar las emociones, Ansias de seducir, Invitar a soñar, Ansias de convencer, Saber escuchar, Querer lo mejor para el otro, Apoyar al otro, Ser un servicio, Capacidad para visionar, Ganas de entretener, Facilitar, Abrir conversaciones, Deseos de obtener resultados, Pasión, Amor.

Esas personas que hoy vemos como modelos se equivocaron muchas veces. Y lo central es que aprendieron de sus errores. Poder observarnos es central para nuestro crecimiento en la comunicación verbal y no verbal.

Ser un buen orador depende casi por completo de una buena preparación. Si se nace buen orador y no se practica, con el tiempo los recursos se van dejando de lado. Como dijo alguien una vez: cualquier disciplina tiene un 1% de inspiración y un 99% de transpiración.

lunes, 8 de febrero de 2010

Análisis FODA antes de iniciar tu emprendimiento

ABC para Emprendedores: FODA

Formar un negocio, un nuevo negocio, es una tarea emocionante. Para unos es un reto, para otros es algo divertido. Pero más allá de la pasión que es lo que mueve al emprendedor a lograr muchas cosas, se hace necesario entender que el conocimiento es a fin de cuentas lo que te mantendrá a flote y la visión y creatividad te mostrará o dejará ver las verdaderas oportunidades.

¿Por qué fracasan algunos negocios que parecían buenas ideas? ¿Cuales son las diferencias entre los que fracasan y los que tienen éxito?

Esas son preguntas difíciles de responder a la ligera. Lo cierto es que aun cuando se tiene un buen plan de negocios y una estrategia efectiva las cosas pueden no marchar bien y ocurre el fracaso.

¿Qué fue lo que ocurrió?

Definitivamente algo falló y para saberlo se tiene que hacer un análisis retrospectivo muy minucioso de las situaciones que provocaron la falla y el fracaso.

Entonces ¿Qué se debe hacer para evitar el fracaso?

Definitivamente se debe hacer un plan realista que incluya todas las situaciones posibles. Pero antes y más importante aún, debes analizar si el negocio que vas a emprender es el correcto para ti. Es decir, ¿Te conoces a ti mismo? ¿Que habilidades tienes? ¿Hasta dónde puedes llegar al explotar esas habilidades? ¿Puedes mejorarlas y hacer que trasciendan?

Sin duda el escoger negocios rentables no garantiza el éxito. Siempre hay un precio que pagar, y posiblemente no estemos preparados para ello o simplemente no podemos pagarlo.
Es decir, se requiere sacrificio de muchas horas en aprender, planear, plantear y resolver los problemas iniciales y sobre todo el conocimiento del negocio, que nos acortará la distancia hacia los objetivos. ¿Cómo empezar?

Perder el miedo al fracaso

Algunas personas no tienen plena consciencia de si mismas y de esta forma es más probable el fracaso, y aunque el fracaso es doloroso, también enseña. Sin embargo y aún con consciencia de sí mismo en ocasiones no aprendemos lo que se debe aprender de un fracaso.
Se necesita capacidad de análisis para minimizar el riesgo al fracaso o al menos para entender que fue lo que se hizo mal, no se hizo, se dejó de hacer, se hizo de más, etc.

Aquí hay algo importante que resaltar. Un alto porcentaje de los emprendedores abandona el negocio en el primer fracaso. También es cierto que los fracasos pueden ser muy costosos, pero entonces, eso nos demuestra que no hicimos un buen plan de negocios y que la falla puede estar ahí.

El fracaso solo nos enseña que la forma que se eligió para hacer algo, no es la correcta y por ley de probabilidades, entre más fracasamos, más cerca estamos del éxito.

¿Un negocio? Si, pero... ¿de qué?

El definir el giro de nuestro negocio puede ser como estar en un laberinto sin salida. Debes conocerte para poder identificar tus habilidades y carencias, tener visión para descubrir las oportunidades de negocios y para identificar los problemas potenciales.

Esto se llama Matriz FODA y sirve para analizar en detalle las Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas ya sea de una empresa o una persona (en inglés se llama Strenghts Weaknesses Opportunities and Threats).

Aquí debemos entender plenamente cuales cosas dependen de ti (los llamaremos factores internos) y cuáles no dependen de ti (los llamaremos factores externos) y en ambos existen aspectos positivos y aspectos negativos.

Hay que mencionar que tampoco debemos escoger un negocio por estatus o imagen social.
Si no tenemos los conocimientos o las herramientas para sobresalir solo haremos el ridículo y perderás credibilidad y autoridad, conduciéndote directo al fracaso.

Pues bien, comienza:

¿En qué eres bueno o qué tienes?

Si eres honesto contigo mismo decidir será fácil, de lo contrario, puede ser el inicio de problemas mayores. Tu escoges. La mayoría de las ocasiones se comete el error de confundir una habilidad con algo que nos gusta.

Por ejemplo, hay una persona a la que le gustan las plantas y tiene un jardín muy bonito, pero no sabe como podarlas o regarlas, como preparar la tierra para sembrar, o no distingue a una planta de otra, pero en cambio, tiene muy buen sazón, es creativo en la cocina y sabe improvisar.
Aunque le gusten las plantas, su habilidad es cocinar.

¿Pero cuales de tus habilidades debes considerar? TODAS.

La oportunidad de negocio puede estar en cualquier parte y aún si no tienes una habilidad propia, puedes promocionar a alguien que si la tenga y obtener un beneficio alterno.
El poder relacionarse con las demás personas, también es una habilidad, hoy en día muy valorada, especialmente en el área de ventas y relaciones públicas. A esta lista le llamaremos FORTALEZAS.

¿Qué cosas no sabes o no tienes?

También siendo honesto contigo, debes saber en qué no eres bueno o no tienes conocimiento y experiencia. Aunque esta lista podría ser interminable, para este análisis nos concentraremos más en las habilidades pero será la lista de las cosas que no sabes o no tienes, la que te diga si el negocio es para ti o no, o te indicará el precio que hay que pagar para iniciar un negocio.

Dije iniciarlo, no dije tener éxito. No es lo mismo.

Por ejemplo, Si no conoces el manejo de alimentos para poner una cocina económica, debes aprender.
Aprender el manejo de alimentos sería el precio que estarías pagando para iniciar el negocio. Habrán cosas mucho más complicadas que te indiquen que determinadas actividades no son para ti.

No es malo aceptarlo, al contrario, te permite eliminar de tu lista de posibles actividades, aquellas en las que, al menos de momento, no tienes posibilidad con ellas. Entre más opciones elimines, más cerca estarás del negocio que es para ti.

¿Qué otra cosa puedes escribir en esta lista?

Bien. Si no tienes un capital suficiente debes anotarlo en esta lista. Hay muy buenas ideas detenidas por falta de dinero para emprender.
Aquí es importante saber que alguno de los elementos en esta lista puede ser superado y pasa a la lista de las fortalezas. A esta lista le llamaremos DEBILIDADES.

¿Habías notado algo especial?

Algo como ¿Una calle muy transitada por peatones o automóviles? o
¿Conoces a varias personas que por ir a trabajar no tienen tiempo de desayunar en casa? ¿Cerca de tu casa no hay quien arregle un ventilador y tu sabes hacerlo? ¿Sabes de una buena idea de negocio que está funcionando en otra ciudad?

Todas estas son oportunidades de negocio. En ocasiones es difícil ver o saber de las necesidades y mucho más difícil es tener una idea que se convierta en un buen negocio.

Pero esto se soluciona hablando con la gente y estando cerca de ella. Si platicando te das cuenta que más de dos personas tienen el mismo problema, esa puede ser una oportunidad que no debes dejar pasar.

Si sabes de empresas que estén cerca de tu domicilio, ¿Podrías llevarles la papelería que necesitan? esto podría ser un negocio muy redituable, sin mencionar desayunos, golosinas, bebidas y otras cosas.

En cualquier lugar puede encontrarse una oportunidad de negocio, pero también se debe analizar los pros y contras de cada uno de ellas y eso te va poniendo más claramente cual es el negocio para ti.
Hay que analizar algunos factores como que tiempo puedes y debes dedicarle, Facilidad para conseguir lo que necesitas para desarrollar tu negocio, etc. A esta lista la llamaremos OPORTUNIDADES.

¿Hay competencia?

Si estás definiendo el giro del negocio que emprenderás, esta parte puede estar vacía. Pero si ya quedan pocas opciones en tu lista, esta lista a la que llamaremos AMENAZAS te ayudará en definitiva para tomar decisión. De las opciones de tus listas anteriores, principalmente de habilidades y oportunidades, piensa cuidadosamente y sé realista. Esta es la lista en la que se cometen la mayor cantidad de errores.

El no hacer todas las consideraciones pertinentes, puede llevarnos al fracaso, por muy hábiles que seamos o por mucho capital que tengamos. Esto tiene que ver con los factores externos que afectan al negocio. Aunque estos efectos pueden ser contrarrestados con una estrategia bien planeada, no se garantiza invulnerabilidad a las amenazas.

Son varios los factores a considerar, pero los principales son los costos de tus materiales y operaciones, la demanda de tu producto o servicio y la competencia. Es decir, ¿Puedes ofrecer un buen precio con los costos de materiales y operación mas tu utilidad? O si sale al mercado un producto que sustituye al tuyo, ¿la demanda de tu producto podría bajar? Si la competencia tiene un producto mejor a un mismo o menor precio, ¿Qué debes hacer? Si la competencia entrega a domicilio un mejor producto a un mejor precio, ¿Debes implementar un plus y al menos igualar o superar a la competencia?

Aunque ya estoy comentando algo del siguiente tema, es importante mencionarlo ya que de no hacerlo, estamos subestimando a la competencia y ese es el peor error de todos.
Después de todo, es preferible buscar un negocio donde la competencia no sea problema, pero aún si, debes estar preparado por la competencia futura.

Englobando todo el proceso, podría ser importante escuchar a personas que tengan más experiencia que tu, en términos generales. Nunca ha estado de más escuchar las opiniones de otras personas que conozcan más acerca de negocios. Es muy fácil para algunas personas decir ?Fulano puso un negocio de (lo que sea) y le va muy bien, ¿Por qué no haces lo mismo??

Recuerda que lo que es bueno para unos, puede no serlo para otros, ya que son situaciones y personas distintas.